Poema al Patio de la Fundación Miguel Castillejo
A un Patio Señorial
¡Qué bonitas! Las naranjas colgando de los naranjos en mayo.
Los faroles, sobre las paredes blancas.
La hiedra, como un cordel de plata;
colgando de la blancura, enhebrando la pared;
como notas en un pentagrama.
Los cipreses ingenuos,altaneros,
sobrios en el paisaje urbano.
La escalera,como un centinela en la garita;
como una composición musical,
como un villancico sonando.
Las tinajas, tesoros en las esquinas.
Un pozo profundo,universal;
como señal de identidad.
Los arriates, como escaparates;
donde se posan las estrellas.
Arriba, las nubes, sobre el cielo azul;
pestañeando silenciosas en el universo.
El enlosado, sobre el que el pie avanza;
es un pavimento típico de los patios de Córdoba,
una decoración de piedra y cerámica;
que aquí, en este edificio,
se conjuga entre el edificio moderno,
la luminosidad y el colorido.
Ventanales como joyas a la entrada.
Vestíbulo de honor.
Aquí la luna se posa frágil,
en la noche cordobesa; con su cuento de seda,
bajando suave,por los tejados rojizos.
Los sentidos pletóricos aquí
reposan entre la armonía y la templanza,
la candidez, el deseo inmenso cautivado,
la contemplación,el placer de los ojos:
viendo la belleza en un anochecer de primavera,
mientras la luz se enciende en las farolas.
Dando la bienvenida a la oscura noche, despidiendo el día.
Escrito por José Francisco, en el mismo patio, en mayo de 2011
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