Relatos de otoño: Llueve en Córdoba.
Por el cristal de la puerta transparente donde estoy, se ve llover torrencialmente, cada vez más fuerte mientras pienso en la fortuna de los olivares al recibir este agua abundante, y en los paisajes espectaculares de la arboleda de Sierra Morena. Pienso en la tenue linea semí-oscura del horizonte oscurecido por la torrencial agua de lluvia, que las nubes plácidamente descargan.
El pinar estará gracioso con el agua corriendo por los cerros,empapando los laeros. Y ¡ay! los arroyos corriendo con su aliciente fervoroso como el espectáculo más sobresaliente del otoño en la sierra. Los coches han encendido las luces, porque la tormenta arrecia, y las pocas personas que van por la calle llevan su paraguas abierto, porque diluvia.
Pienso en los naranjales de las huertas del Guadalquivir cuyas raíces estarán abrigando,recogiendo, y administrando estas gentiles lluvias del otoño. Pienso en que el cauce del río Guadalquivir aumentará su volumen a su paso por el Puente Romano. Que si sigue lloviendo así en los días sucesivos la gente vendrá a verlo como el año pasado, y se gozará observándolo. Cuando el agua grite debajo de los arcos, con su asonancia y su vulnerabilidad, corriente abajo. Y quizás vengan los fotógrafos del periódico a sacarle fotos para las portadas del periódico, como el año pasado.
José Francisco. Córdoba.2011
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