martes, 23 de octubre de 2012
Paseos por el Alto Almanzora de Almeria.Tijola
Paseos por el Alto Almanzora de Almeria. Las huertas de Cela. Tijola:
El Río Almanzora une voluntades; en el eje vertebrador de la comarca, al noroeste almeriense de la provincia. Así como las sierras que lo amparan y circundan a un lado y a otro de las riveras. Convirtiendo la cuenca en un valle que inunda ambas orillas de pueblos, como luceros. Desde arriba, en las cumbres impermeables; como por ejemplo Bacares. Hasta abajo, como Tijola, que extiende su vega en bancales productivos, desde su núcleo urbano hasta la Balsa de Cela. Entre sus cortijos adosados a sus acequias, en medio de la arboleda, con sus paredes soleadas y sus verjas encomiables.
Vestidos sus aledaños de verde y luz, que alumbran en sus campiñas, sus plantaciones agrícolas; sus veredas y caminos. Sus brazales, siempre en agua abundante y sus amorosas jornadas. Entre sus labradas heredades; entre su mundo rural. Lleno de corazón, de barbechos arados, de sembrados exuberantes, de ribazos floridos llenos de ramaje. De olivos prósperos en sus troncos enramados. De almendros telúricos.
De carreteras coyunturales entre los llanos ascendentes. De sus hondas hendiduras sobre el horizonte, de sus calzadas elevadas sobre sus asfaltos cómodos. De sus brumas coherentes, de sus luminosas fertilidades, de sus abrazadas coberturas al terreno. Que hinca su trazado en las hacinadas huertas; en éticas y homologadas imbricaciones sobre sus diseños.
Lamiendo el aire en su jovial mesura. De agradables miradas sobre sus encuentros climatológicos; sobre sus paseos lánguidos de los atardeceres veraniegos. De sus disposiciones sobre la alegre vía, sobre la mística brevedad de su melancolía. Sobre el encanto de sus inspiraciones narrativas, de su devoción en la naturaleza. De su enclave geográfico, de su basamento en la gloriosa orografía.
José Francisco. Córdoba. 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
Paisajes de Serón ( Almeria)
La vía verde del hierro ( I )
La vía verde del hierro es la vereda que une parte del municipio de Serón en sus distintas coordinadas, siempre a la vera del Río Almanzora y la rambla del Ramil. Todo su recorrido ofrece al viajero los más exultantes paisajes siempre en la confortabilidad de las vegas detenidas en el tiempo. Verdes y prodigas en la profusión de su vegetación, con el telón de fondo de las cumbres, por encima de las colinas que enfundan aquellos parajes en la exitosa visión de su belleza; tras los montes contemplados. Con sus universales serranías altaneras, en la presurosa atmósfera, que envuelve aquel enclave geográfico, en los límites de la provincia de Granada.
Se puede recorrer en una sola jornada ida y vuelta, pero lo más aconsejable es hacerlo por tramos. Así se puede disfrutar de un baño tranquilo en la Aljibe de Fuencaliente, subir al mirador de la ermita, o perderse dando un paseo por los caminos de tierra del Ramil, hasta llegar a la Torre. O subir a la cercana población de Hijate. El paseante siempre encontrará allí aquello que espera de un camino rural. Vistas panorámicas, agua para la caminata en la Fuente Perica, la luminosidad como aliciente nuevo, el paso alegre de buen grado al sol. Distintas aldeas que ofrecen calor al viajero, con sus tapias en sus limites de la vía pública. Y sobre todo la templanza que quien inicia un viaje con la tonalidad destelleante del rayo de luz del medio día, en el mes de agosto.
José Francisco. Córdoba. 2012
viernes, 4 de noviembre de 2011
Relatos de otoño:día de lluvia en el barrio de San Agustin
Relatos de otoño: día de lluvia en el barrio de San Agustín
Esta noche no hay en la calle gente,todo está sereno. Ha sido un día lluvioso, una lluvia abundante, de la que cala si no llevas paraguas; de la que corren las canalejas y la acera se inunda torrencialmente. El barrio está en silencio. El cielo está nublado, no hay estrellas ni luna.
En el barrio cuando llueve, las calles se llenan de agua, aunque corren bien las alcantarillas. Chapotean las aceras, salpica el empedrado. Algunas puertas tienen un plástico envuelto en una tabla para que el agua resbale hacia afuera. Cuando llueve en estas callejas, hay más niebla. La luz es más opaca, como más triste, aunque da alegría ver la calle mojada y las paredes húmedas. Es un día de lluvia de noviembre y los patios están alegres, las macetas humedecidas sus raíces, y la noche trémula.
José Francisco. Córdoba. 2011
Esta noche no hay en la calle gente,todo está sereno. Ha sido un día lluvioso, una lluvia abundante, de la que cala si no llevas paraguas; de la que corren las canalejas y la acera se inunda torrencialmente. El barrio está en silencio. El cielo está nublado, no hay estrellas ni luna.
En el barrio cuando llueve, las calles se llenan de agua, aunque corren bien las alcantarillas. Chapotean las aceras, salpica el empedrado. Algunas puertas tienen un plástico envuelto en una tabla para que el agua resbale hacia afuera. Cuando llueve en estas callejas, hay más niebla. La luz es más opaca, como más triste, aunque da alegría ver la calle mojada y las paredes húmedas. Es un día de lluvia de noviembre y los patios están alegres, las macetas humedecidas sus raíces, y la noche trémula.
José Francisco. Córdoba. 2011
Relatos de otoño:Llueve en la Mezquita
Relatos de otoño : Llueve en la Mezquita
Cae un caño de agua alegre desde los tejados de la Mezquita, torrencial y aguado;sonoro y espectacular. Cae con toda la fuerza con que llueve en esta mañana de noviembre. Con los aplausos de la naturaleza del campo y la ciudad. Llueve de una manera que el ruido del agua al caer en el pavimento urbano es un ruido cascabelero,tintineante,abstracto y concordante. Cae también otro caño de agua más pequeño que el anterior, junto a una cornisa de la Mezquita. Es una hililla de agua que también salpica y sale junto a la pared de un muro que se eleva en la calle,que sirve de apoyo, de ensamble, y contrafuerte, a la pared ocre del monumento milenario. Sale también con fuerza, como desaguando y se irá gritando por la alcantarilla con un grito estruendoso pero leve. Un grito que el agua produce al salpicar en la acera cuando cae de las canalejas.
Aunque en vez de usar la palabra “gritar” como metáfora, debería decir que el agua cae con una suave monotonía hacendosa; porque la suave y templada gritería del agua sonando en el asfalto de la calle; produce una sensación de alegría, de templanza interior, como de conjunción armoniosa.
José Francisco,Córdoba. 2011
Cae un caño de agua alegre desde los tejados de la Mezquita, torrencial y aguado;sonoro y espectacular. Cae con toda la fuerza con que llueve en esta mañana de noviembre. Con los aplausos de la naturaleza del campo y la ciudad. Llueve de una manera que el ruido del agua al caer en el pavimento urbano es un ruido cascabelero,tintineante,abstracto y concordante. Cae también otro caño de agua más pequeño que el anterior, junto a una cornisa de la Mezquita. Es una hililla de agua que también salpica y sale junto a la pared de un muro que se eleva en la calle,que sirve de apoyo, de ensamble, y contrafuerte, a la pared ocre del monumento milenario. Sale también con fuerza, como desaguando y se irá gritando por la alcantarilla con un grito estruendoso pero leve. Un grito que el agua produce al salpicar en la acera cuando cae de las canalejas.
Aunque en vez de usar la palabra “gritar” como metáfora, debería decir que el agua cae con una suave monotonía hacendosa; porque la suave y templada gritería del agua sonando en el asfalto de la calle; produce una sensación de alegría, de templanza interior, como de conjunción armoniosa.
José Francisco,Córdoba. 2011
Relatos del otoño: En noviembre
Han dado las nueve en el campanario, y llueve en Córdoba, con la gracia de las lluvias de otoño. En la calle Caño Quebrado de la Judería el agua corre entre los cantos de piedra del suelo empedrado que cae de las canelejas. En la Calleja de la Hoguera de la Judería hay un silencio sepulcral, y esta oscura, una oscuridad provocada por el nublado de las nubes, y por el agua espesa que cae. Se escucha salpicar el aguacero en la acera, con la alegría de los días otoñales, y las nubes cargadas de agua.
En la Plaza del pintor Miguel del Moral, que está sola con el encanto de las plazas de la Judería; todo es del color ceniciento de los nulos en esta mañana de noviembre.
José Francisco,2011
Han dado las nueve en el campanario, y llueve en Córdoba, con la gracia de las lluvias de otoño. En la calle Caño Quebrado de la Judería el agua corre entre los cantos de piedra del suelo empedrado que cae de las canelejas. En la Calleja de la Hoguera de la Judería hay un silencio sepulcral, y esta oscura, una oscuridad provocada por el nublado de las nubes, y por el agua espesa que cae. Se escucha salpicar el aguacero en la acera, con la alegría de los días otoñales, y las nubes cargadas de agua.
En la Plaza del pintor Miguel del Moral, que está sola con el encanto de las plazas de la Judería; todo es del color ceniciento de los nulos en esta mañana de noviembre.
José Francisco,2011
Relatos de otoño:Llueve en Córdoba
Relatos de otoño: Llueve en Córdoba.
Por el cristal de la puerta transparente donde estoy, se ve llover torrencialmente, cada vez más fuerte mientras pienso en la fortuna de los olivares al recibir este agua abundante, y en los paisajes espectaculares de la arboleda de Sierra Morena. Pienso en la tenue linea semí-oscura del horizonte oscurecido por la torrencial agua de lluvia, que las nubes plácidamente descargan.
El pinar estará gracioso con el agua corriendo por los cerros,empapando los laeros. Y ¡ay! los arroyos corriendo con su aliciente fervoroso como el espectáculo más sobresaliente del otoño en la sierra. Los coches han encendido las luces, porque la tormenta arrecia, y las pocas personas que van por la calle llevan su paraguas abierto, porque diluvia.
Pienso en los naranjales de las huertas del Guadalquivir cuyas raíces estarán abrigando,recogiendo, y administrando estas gentiles lluvias del otoño. Pienso en que el cauce del río Guadalquivir aumentará su volumen a su paso por el Puente Romano. Que si sigue lloviendo así en los días sucesivos la gente vendrá a verlo como el año pasado, y se gozará observándolo. Cuando el agua grite debajo de los arcos, con su asonancia y su vulnerabilidad, corriente abajo. Y quizás vengan los fotógrafos del periódico a sacarle fotos para las portadas del periódico, como el año pasado.
José Francisco. Córdoba.2011
Por el cristal de la puerta transparente donde estoy, se ve llover torrencialmente, cada vez más fuerte mientras pienso en la fortuna de los olivares al recibir este agua abundante, y en los paisajes espectaculares de la arboleda de Sierra Morena. Pienso en la tenue linea semí-oscura del horizonte oscurecido por la torrencial agua de lluvia, que las nubes plácidamente descargan.
El pinar estará gracioso con el agua corriendo por los cerros,empapando los laeros. Y ¡ay! los arroyos corriendo con su aliciente fervoroso como el espectáculo más sobresaliente del otoño en la sierra. Los coches han encendido las luces, porque la tormenta arrecia, y las pocas personas que van por la calle llevan su paraguas abierto, porque diluvia.
Pienso en los naranjales de las huertas del Guadalquivir cuyas raíces estarán abrigando,recogiendo, y administrando estas gentiles lluvias del otoño. Pienso en que el cauce del río Guadalquivir aumentará su volumen a su paso por el Puente Romano. Que si sigue lloviendo así en los días sucesivos la gente vendrá a verlo como el año pasado, y se gozará observándolo. Cuando el agua grite debajo de los arcos, con su asonancia y su vulnerabilidad, corriente abajo. Y quizás vengan los fotógrafos del periódico a sacarle fotos para las portadas del periódico, como el año pasado.
José Francisco. Córdoba.2011
jueves, 18 de agosto de 2011
POEMA A UNA ACEQUIA DE AGUA DE LA MEZQUITA
Poema a una acequia de agua de la Mezquita
Corre el agua por la acequia serena y perpleja,
por el canalillo bajo la sombra,
que va a dar al desagüe.
Parece una vega regando,
desde que sale de la fuente,
hasta que llega al río.
La luz refleja transparente,
mientras el agua desciende lenta,
la corriente susurra su silbo apacible.
Una hililla sobria y descomunal,
baja tallando el adoquín cristalino
sobre la hendidura perpetua.
Como rebosando jerarquicamente
con la posibilidad perenne
de su perfume brioso,lacio,calmado.
Sugiriendo la pausa de los días,
el contento del fogonazo del sol,
el aplauso del corazón jubiloso.
Sugiriendo la templanza etérea,
la alegría de los campos de sol,
el renuevo, la música, la algarabía.
Sugiriendo el verano cálido,
la hierba verde,
en lontananza los rastrojos brillando.
La besana del surco,
la retama luciendo en los barrancos,
la arcadia de la literatura.
En la fuente que mana azarosa,
por el caño adosado,
la que cautiva húmeda el canalillo.
Es la blanca espuma
la que aquí pasa avasallando,
con su recién conquista deslizándose por su cauce.
Va limpiando,arrastrando,
el agua de la fuente por el canal,
como se limpia el corazón, mansamente.
José Francisco. Córdoba.2011.
Corre el agua por la acequia serena y perpleja,
por el canalillo bajo la sombra,
que va a dar al desagüe.
Parece una vega regando,
desde que sale de la fuente,
hasta que llega al río.
La luz refleja transparente,
mientras el agua desciende lenta,
la corriente susurra su silbo apacible.
Una hililla sobria y descomunal,
baja tallando el adoquín cristalino
sobre la hendidura perpetua.
Como rebosando jerarquicamente
con la posibilidad perenne
de su perfume brioso,lacio,calmado.
Sugiriendo la pausa de los días,
el contento del fogonazo del sol,
el aplauso del corazón jubiloso.
Sugiriendo la templanza etérea,
la alegría de los campos de sol,
el renuevo, la música, la algarabía.
Sugiriendo el verano cálido,
la hierba verde,
en lontananza los rastrojos brillando.
La besana del surco,
la retama luciendo en los barrancos,
la arcadia de la literatura.
En la fuente que mana azarosa,
por el caño adosado,
la que cautiva húmeda el canalillo.
Es la blanca espuma
la que aquí pasa avasallando,
con su recién conquista deslizándose por su cauce.
Va limpiando,arrastrando,
el agua de la fuente por el canal,
como se limpia el corazón, mansamente.
José Francisco. Córdoba.2011.
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