martes, 19 de enero de 2021

 

Cuentos de los niños campesinos :

1.- La vaquilla Florinda:

Tropezó la vaca lechera en el tranco del corral. Un ratón que andaba por allí quiso ayudarla, con maña a levantarse. Le estiró las pezuñas delanteras y la movió con ahínco para que pudiera serenarse en la puerta estrecha, mitad cuerpo fuera, mitad cuerpo dentro. Vino la oveja a lamerla para tranquilizarla y le susurró al oído: “Vaquita, vaquita, el ternero retoza por el prado, no tengas temor de estar en el suelo, que pronto te levantarás, tu hijo es independiente y libre, no te necesita para ir a comer a la hierba verde y tierna, así que no te preocupes, vamos a esperar al vaquero para que te solucione el problema de tu accidente. No llores, eres la vaca Florinda, la que más leche da del Condado, todos los animalitos en la granja te aman, y no quieren verte sufrir”. Munnn, muak, muunn, …..contestó el animal con la cara dando en el suelo, y el rabo encogido, apretando e intentando hacer fuerza para levantarse.

La mula tiraba del ronzal que tenía atado a la cabeza para hacer fuerza, mientras relinchaba. El esternón parecía romperse del esfuerzo tiránico, para tratar de arrastrarla y a la retranca estirar las patas traseras. Hizo un intento, volvió a tomar carrerilla, forzar a Florinda, apalancándose esta vez sobre la tirada de la caballería, que con las extremidades en tensión, el cuerpo echado hacia delante, terso el cuello, y lomo erguido arreaba imponente, como si se tratara de una cadena a la que enganchada estaba, con la energía de un cuadrúpedo. Envalentonada, impertérrita, desbocada e ilusionada por ayudar a su compañera de establo. Florinda al ver el tesón con que trataba de hacer todo lo posible por tirar de ella, trató de apoyarse lo máximo, y con lenta agonía se incorporó sobre los cuatro perniles que sostenían el enorme tronco. La acémila dando un tirón la enganchó bien, acertó en el empuje, y sosteniendo la masa osea tembló, nerviosa, hasta ponerla en pie, afirmándose en la pared.

Todos los animalitos asomados empezaron a aplaudir, socarrona y mansa adelantó la zanca, y levantando los remos salió al exterior. El sol mañanero iluminaba los ojos y su piel de pelo. Las gallinas picoteaban distraídas hasta ese momento, que le dejaron el paso expedito, en la explanada frente al portón de la entrada. ¡ Hurra, hurra, los pollos piaban:en el estercolero, la res bovina sale de la corraliza a pasear !


2.- Enredado el rayo lunar

Se ha enredado la luna en una zarza, nadie la puede desenredar. Ha bajado una estrella a desenmarañarla, la impasible luz sigue alumbrando hasta el suelo, hasta las sombras donde nadie puede entrar. Solicita una rana que hay cerca quiere averiguar qué pasa. Se mueve, anda, ronea, canta, mira suave la estrella desperdigada, caída sobre el zorzal verde, bajo el chopo grande.. La luciérnaga asoma, es de noche, quiere auxiliar, espera, trepa intranquila, imperceptible si no fuera por la lucecita pegada a ella. Se ha despertado el ruiseñor que al ver el accidente chequea : “ Qué ocurre !, se sube al árbol más alto y canta asustadizo al ver aquella reunión que no le mola nada, por la hora que es, pero entiende que es cosa de los astros, del firmamento, y piensa que él no entiende de luces tránsfugas,.....

La rana cloa en la charca, viendo el espectáculo que acaece encima de ella en un enredó mayúsculo, ufano, desesperado, sin solución aparente, pero irritante en aquel escaparate lunero. El búho pía, es la fiesta nocturna, es el verano que llega, junio en armonía. El rayo del satélite descansa, enmarañado, sujeto, como si fuera un chinche en el pelo en la espesura del matorral. Pasa un labrador y pregunta: ¡Qué pasa ! . La estrellita responde : “ He venido a socorrer a mi hermana astro, que acampa en estas campiñas parcas y sobrias que está embarullada en la masa vegetal, tan liada que necesita ayuda para desliarse. Ayúdame hortelano, préstame una escalera para subir al veedor de las ramas, para así trepar mejor” !

Rápido trae una escalera el agricultor y allí sube el caracol, por si echar una mano pudiera. Acude hasta el niño del labriego, corriendo en pijama, sorprendido con el susto en el cuerpo y le dice al lucero: “ Ven, baja, tu amiga lunera está en apuros ! El lucero baja corriendo, templado, corriendo para intervenir, cogiendo los brazos del planeta, levanta despacio los rayos volátiles, para despejar la enredadera del breñal . Todos los convocados se alegran al deshacer el entuerto, y lo celebran. Se ponen a cantar al ver el rayo lunar libre, retozando en las huertas colindantes. Hasta el ratón corretea contento en la hierba, distraído, sonámbulo, huidizo, convertido ya en vigía.

José F. García

lunes, 18 de enero de 2021

 

Cuentos: infantiles

1.- Jugando a las bolas.

En un cortijo lejano en el campo, perdido en las montañas, dos niños hermanos jugaban a las bolas, canicas de cristal pequeñas, coloreadas, tan aficionados eran que habían adquirido una puntería tremenda, extraordinaria. Desde lejos, apuntaban al rival que le daban unos cascañetazos, que la mandaban al hoyo directamente,. En el juego eran uno contra el otro, a ver el que ganaba. Habían depurado su estilo, refinado, ensayado, de modo que ningún niño del colegio osaba jugar con ellos, porque sabían que perdían, pero algunos se animaban desafiantes al enfrentamiento en las partidas. Crujían con un sonido seco, acristalado, en el choque, tenían tal tino que casi siempre acertaban a darle, si no era de lleno, de refilón. En ocasiones después de la escuela se liaba la gresca con los compañeros, pero se acababa empezando de nuevo el juego. Era su pasatiempos favorito, además de la perinola o peonza que habían adquirido tanta destreza en tirarla con fuerza al suelo, liada en su hilo, que se desliaba con tal soltura, que giraba y giraba hasta que perdía el equilibrio y se inclinaba, hasta pararse. Los compañeros se agolpaban para verla dar vueltas. Los muchachos eran desenvueltos en aquellas lides, pues trabajaban con sus padres en las faenas del campo, y tenían mucha fuerza en los brazos. Al fútbol no se desenvolvían tan bien, su lema era a patada limpia, que no pasara el balón bajo ningún concepto, así que atropelladamente con la marrullería más sucia, atacaban al contrincante, para desbaratar la jugada. No tenían miedo alguno, ni les importaba perder el partido, tenían mucho desparpajo en las piernas, y jugaban por divertirse. A los porteros rivales los tenían asustados por los trallazos que tiraban a portería, sin compasión ni miramientos. Los hermanos eran resueltos, vivaces, seguros de si mismos, determinantes, decididos, y sin complejos.

2.-Saltando a la comba.

Una niña jugaba a la comba con sus amigas en una tarde cualquiera en el anchurón que había delante de la aldea, un caserío blanco donde los niños se reunían para los juegos al aire libre. Toda una devota práctica que los envolvía en risotadas, carcajadas, y ritmo, con una acción a prueba de una actividad frenética, pues jugaban hasta que les quedaban fuerzas y se cansaban. Con cánticos acompasados con estribillos pegadizos, con saltos rápidos, seguidos, mientras las otras chicas daban vueltas a la soga, una cogida de cada extremo, con la velocidad que daba al girarla, unas veces más, otras menos. Se ataban el pelo, se subían la falda para que las piernas estuvieran ágiles y veloces, y las zapatillas bien atadas para que los cordones no estorbarán. Algunas tenían músculos y fibra, con una resistencia a prueba de salto, se movían con una gracia sincronizada, con la que saltaban sin descanso largo rato. Con extremidades larguiruchas y delgadas, movían sus cuerpecitos con tanta precisión bajo los cabos de la soga que combaban las dos amigas, con un frenesí tal, que no descansaban. Se concentraban de tal manera que no fallaban con los pies, dando saltitos para que la cuerda pasara libre por debajo de ellas. Muchas llevaban pantalones, porque después jugaban a la rayuela, y había que manejar el tejo con soltura, y mantener el equilibrio tan bien como fuera posible a la pata coja. “Tiro por que me toca”, seguían diciendo contemplativas y observadoras del cuadro, donde caía la piedra que arrastraban con la zapatilla, de cuadro en cuadro que habían dibujado sobre la tierra, Era tanta la experiencia de las más avezadas, que les ganaban a las demás; y cuando las perdedoras se aburrían , desanimadas terminaban la jugada. Siempre había una que otra que destacaba sobre las demás. Las más gorditas no solían estar a la altura y aguantaban como podían el envite, al que decidían las demás jugarse el tiempo libre que tenían. Se daban cita todos los días después del horario escolar. Una escuela rural alejada del mundanal ruido en una villa de menos de ochocientos habitantes.

José F. García

sábado, 1 de abril de 2017

DIARIO DE UN CAMINANTE

DIARIO DE UN CAMINANTE 
POR CAMINOS DEL SUR 
Capitulo uno


Cuando ya la tarde muestre su estado febril en la primavera,
cuando ya el mundo decline su estado viejo,
cuando en toda la red de esta pulcra quietud
veamos que empieza serena la vejez.
Es tiempo entonces de meditar,
de buscar el sendero de la proporcionalidad,
de estimular pensamientos de buena fe,
de esperar el sol naciente entre las espesas nieblas otoñales.
En buena lid consensuados al beneplácito del alma humana,
en equilibrio, en el consuetudinario fundamento
de un cristianismo vivo, eficaz, reverente y tradicional.
En toda referencia a un espíritu de certezas,
de verdades, de razonamientos,
para un caminar idóneo y sencillo.

Sabias esperanzas, de quien pasito a pasito
busca la unidad y el verbo con el sujeto comprendido,
de quien voltea una cuesta hacia la dirección conveniente,
hasta llegar a la meta de la caminata
por sendas polvorientas.
En el crepúsculo y en la noche oscura,
en toda sana intención metida en las alforjas que cuelgan,
para las andanzas cultivadas en las esencias de los paisajes españoles.
Mapa de una singladura para poder continuar,
misma satisfacción al avanzar en los alpargates que se calzan.
Mismo deseo de bienaventuranza para todo caminante.
Feliz quien sigue una milla extra hasta el final del viaje.


José F. Garcia 

viernes, 27 de enero de 2017

Época Navideña 2016

Época navideña 2016 :

Enmudece sintomática la historia

de simbolismo y "radiación ecuménica",

que a cada paso el hombre lo marca y sucede.

Sin máscara toda la humanidad

unificando el calendario.

El reino de la luz formalizando el regalo

hace dos mil años.

Misma piedad funcional

donde todo acontece con veracidad,

desde Malaquias a San Mateo,

desde Zacarias a San Juan.

Mil años como si fuera ayer,

centenares de promesas

como una bendita proporcionalidad

en el devenir histórico.

Desde el Génesis al Apocalipsis

como la patria del Espíritu Santo.

Cada anualidad una efemérides,

recordatorio de una verdad contrastada.

Fermento del amor derramado

en medio de la Cruz triunfadora

sobre las tinieblas. ¡ Es navidad ! ,

don perfecto de un acto por la eternidad.

José F. Garcia

Llega la navidad, 2016

Llega Navidad 2016

Concienciación y equipaje

en la tarde de diciembre,

entre el pesebre y el establo,

entre faroles y candiles;

la semilla en el vientre de la Virgen Maria.

Pronunciamiento y cortesía

en la anunciación del ángel,

como una noticia heroica,

desde el trono del Salvador

hasta la voluntad de los hombres.

Favor Cristo-céntrico,

deleite de una estela,

por donde surca la fe

el consuetudinario talante de toda certeza.

Empeño que enaltece la obra salvífica,

el magno trato del Rey de Reyes

hasta donde cultiva el carácter la conducta,

beatifica el instante

y la soberanía del Redentor.

Siembra con la legitima revelación la instantánea

y fecunda ponderación.

Voz que instruye magnifica y primordial.

Sombra que sigue al patrimonio religioso

y cultural del universo.

Consorcio único de lo relevante,

misma impronta de la similitud de la gracia

estatutaria y gratuita,

hasta acertar en la brizna escrita,

monográfica y concordante

José F. Garcia

miércoles, 10 de agosto de 2016

Córdoba en agosto

Córdoba en agosto
La noche cordobesa cae silenciosa en el barrio de San Agustín bajo una luna inmensa, bajo un silencio notable en las callejas atemperado a la mudez del ambiente. En la blancura de los callejones se transparenta la luz del farol metálico. Por el pavimento de guijarros los pasos se adelantan los unos a los otros, entre miradas hacia el firmamento por donde las estrellas asoman mortecinas el tintineo meticuloso, en medio de la oscuridad de la bóveda celeste. Esquinas en penumbra, acerados de losas de granito, ventanas con persianas bajadas, la ciudad descansa impertérrita. Duerme estoica intramuros el sueño dulce de la urbe censada. Callejuelas desérticas de vez en cuando interrumpidas por algún pequeño ruido, es como si la vocación de esta barriada desembocara en la sencillez y el acomodo a las costumbres, a la mimética sensación del aplomo de los caseríos urbanos. La calle Reja de Don Gome como eje simétrico que desdobla el grupo de casas hasta la famosa placeta, con balconadas y rejas que dan al interior de las casonas como enseñas de un verdadero reino vegetal que se cultiva en los arriates. Todo el encaje de las fachadas eméritas, sucesivas como un auténtico decorado arquitectónico en hilera hasta el Jardín de los Poetas, encaje y reverberación de plantas. Fuentes y estanques luciendo en los surtidores de gala la fuerza del agua al giro perpetuo de la caída en el embalse, al soniquete del frescor que enjuaga y perdura la masa acuífera. Dorsel de la muralla centenaria, color ocre de las tapias bajo el fuego caluroso de agosto. Pinos y palmeras, naranjos y rosales, setos y jazmines ente el césped de las zonas ajardinadas. Colofón de un reino de la villa abierta, verde, califal de sombras entre pasadizos y patinillos.


Dorada hoy por el sol,
nacida milenaria,
corpulenta de belleza hasta los muros regios.
¡Oh! torres magnéticas de siglos convertidas,
hasta los arcos lustrosos del Puente Romano.
Perenne sensualidad desde la Mezquita a la Calahorra,
premio de artistas donde bulle el arte,
mística contemplación que a los ojos se abre,
como vergel de exóticas plantaciones.
Todo el olimpismo de la alegría tras las cancelas
donde los patios elegantes muestran el don y la hermosura.
El sur cautivado junto al Guadalquivir
que desde Villa del Río a Palma del Río
pasa mansa la corriente entre naranjales y campiñas
saludando la ribereña concordancia entre agrarias dehesas.
Feliz en la semblanza y el perfil de las vegas apaisadas
por donde la acequia cubre el regadío satisfactorio.
Inmensa como la credibilidad de los limoneros exuberantes,
unidad de las Españas en el centro de Andalucía.
En el pentagrama de las guirnaldas que la atesoran,
preñada de algarabía, sensibilidad y música.


José Francisco

lunes, 8 de agosto de 2016

Córdoba, intuitiva y serena

Córdoba, intuitiva y serena

Hay una luz enorme en la rivera del río,
el verano es notable y caluroso
en los Sotos de la Albolafia.
Las ribereñas avenidas
adquieren una luminosidad increíble.
El puente romano y las torres de la mezquita
presiden el entorno monumental.
La Puerta del Puente se convierte
en una postal de bienvenida para el visitante.
La fortaleza de la Calahorra
en vigía y guardiana del Guadalquivir.
El caserío en continuos ventanales
que se asoman al cauce.
Los balcones que la jalonan
en verdaderas posadas para sus habitantes.
Las explanadas del Arenal
en vistas panorámicas de la urbe.
El rumor satisfactorio de la corriente
en la gran llamada hidrológica de Andalucia.
El remanso idóneo de la cárcava
en la exótica periferia,
hasta donde despide la visión desnuda del agua;
el humedal manso que la recorre
por el valle andaluz,
desde Córdoba hasta el mar.


José F. Garcia



viernes, 21 de agosto de 2015

DIARIO DE UNA PROBABILIDAD ( I I ) . El círculo de lo relativo y a la vez complicado.

DIARIO DE UNA PROBABILIDAD (II)
El círculo de lo relativo, y a la vez complicado.
La vida es una concesión continua a la humildad, al credo de un alma que accede silenciosa a su propio bien. Al conocimiento de una sensibilidad que ha de perdurar a la genuina experiencia, que inserta a lo razonable la bondad humana más honda.Y así evoluciona hacia cánones que albergan una sincera esperanza en el interior hasta ir modelando la conciencia.Hasta abocar a una probabilidad que no renuncia a los valores de la humanidad, sino que los integra. Ahondar en el cráter que alimenta el subconsciente, profesar la adecuada visibilidad que acentúa ex-profeso una vocación, una enmienda, un carácter que se va formando con los años.Con la iniciativa del que avanza en una oferta emocional que concluye en certezas buscadas, y no en absolutos. José
DIARIO DE UNA PROBABILIDAD
Baste a cada jornada su preocupación

Entre el camino a la memoria y el corazón la mente susurra su estadio plural, sensorial, su lugar único entre el razonamiento y la quietud fluorescente. La paz que aquilata la deuda emocional, sensitiva y exponencial. El pensamiento  dubitativo y existencial que se sensibiliza con el supremo estandarte de la razón. La opinión que favorece la expresión comunicativa y asociativa de ideas positivas. La conversación que une valoraciones sin especular objetivos, si no con la misión de mostrar la realidad. Venciendo los obstáculos que la sien puede mejorar. Abstinencia de elucubraciones negativas, adsorción de lo equiparable al sentimiento, hasta ir viendo la luz del amanecer que la aurora trae al alba de toda persistencia. Volver a empezar, mismo estimulo, misma creencia, disolución de prejuicios, simultanear lo preciso por lo decoroso, voz del espíritu que amaina toda perturbación. Resortes que en buena lid encuentra el alma. Favor que en un estado de zozobra recobra el paréntesis de la normalidad.Acerbo que continua con su industriosa melancolía. Como dicen los Santos Evangelios ; " Cada día traerá su afán" . José

viernes, 6 de junio de 2014

Fotos de la exposición en mayo-junio 2014 en el Palacio del Bailio




Así quedaron las fotos de mis collages en la exposición colectiva en el Palacio del Bailio de Córdoba, en el patio de la casa. Del 23 de mayo al 25 de junio. Visitas de lunes a viernes, de cinco a ocho. Está la foto del grupo también.

Mis noches recitando poesía en el bar Alfil:
La ciudad respiraba ese aire nuevo de la primavera, la pragmática urbanidad con los naranjos en flor en la calle. Los faroles iluminando con su destello suave sobre las aceras y el asfalto. Los bares abiertos con sus cristaleras transparentes. En un ciclo que se abre para que los poetas puedan leer sus poemas al público sobre la tarima, bajo los focos radiantes. La calma del clima templado en la uniformidad del medio ambiente. Con la libreta de las últimas composiciones literarias, con el paso lentamente caminando bajo la penumbra de las callejas, llegaba confiado pensando en la lectura poética que se iba a iniciar en breve. Empezaba el acto que presentaba Rocío, la organizadora; fiel a su cita con los espectadores. Afablemente me daba la entrada cuando procedía, entre las personas que iban saliendo por turno. Me levantaba de la mesa donde estaba sentado con los papeles, dirigiéndome al entarimado. Apoyado en el taburete, bajo la potente lámpara alzaba la voz; en el rincón donde estaba situado el escenario. En algunos intervalos en que salían otros escritores la presentadora me volvía a invitar a subir. Leí sobre el abanico de temas sobre los que escribo. Y así hasta que terminaron aquellos encuentros literarios. José Francisco.


martes, 23 de octubre de 2012

Relatos de otoño en Córdoba.El anochecer en la barriada de Santa Rosa

Relatos de otoño en Córdoba. El anochecer Es lunes por la noche. La oscuridad ha caído al anochecer como otro día cualquiera de otoño. Hace frío en la calle, porque ha llovido. El ambiente ha refrescado notablemente. La gente ha cogido ya la ropa de invierno, o mejor dicho, de entretiempo. Al mediodía aún pega la manga corta. La semana que viene será el puente de los santos. En la antesala de la navidad. Los agricultores ya están preparando las sementeras para echarse con sus tractores a sembrar, con el primer tempero de las lloviznas de los últimos días. Hace unas semanas era aún verano, pero ya el clima ha cambiado, como preámbulo del invierno. El anochecer cambia mucho, porque acontece muy temprano, en el horario otoñal. La ciudad se prepara para invernar. Llevando un buen abrigo que te cubra el cuerpo, se hace más llevadero, cuando se pone el sol y hay que ir por la calle. Andar por la acera después de las siete, o las ocho, contiene cierto deseo placentero. Continuar y avanzar paso a paso, bajo la luz de las farolas, por los pasos de peatones, sobre el asfalto. Conjugando la mirada de los transeúntes, con la luz de los coches y el camino. Las esquinas de los edificios se suceden, las bocacalles van apareciendo de cuando en cuando, las grandes avenidas, los semáforos. Todo el universo urbano aparece destelleante en el firmamento. Limitando en el horizonte, bajo el cielo donde el resplandor se proyecta de tantas luces. José Francisco. Córdoba. 2012

Paseos por el Alto Almanzora de Almeria.Tijola

Paseos por el Alto Almanzora de Almeria. Las huertas de Cela. Tijola: El Río Almanzora une voluntades; en el eje vertebrador de la comarca, al noroeste almeriense de la provincia. Así como las sierras que lo amparan y circundan a un lado y a otro de las riveras. Convirtiendo la cuenca en un valle que inunda ambas orillas de pueblos, como luceros. Desde arriba, en las cumbres impermeables; como por ejemplo Bacares. Hasta abajo, como Tijola, que extiende su vega en bancales productivos, desde su núcleo urbano hasta la Balsa de Cela. Entre sus cortijos adosados a sus acequias, en medio de la arboleda, con sus paredes soleadas y sus verjas encomiables. Vestidos sus aledaños de verde y luz, que alumbran en sus campiñas, sus plantaciones agrícolas; sus veredas y caminos. Sus brazales, siempre en agua abundante y sus amorosas jornadas. Entre sus labradas heredades; entre su mundo rural. Lleno de corazón, de barbechos arados, de sembrados exuberantes, de ribazos floridos llenos de ramaje. De olivos prósperos en sus troncos enramados. De almendros telúricos. De carreteras coyunturales entre los llanos ascendentes. De sus hondas hendiduras sobre el horizonte, de sus calzadas elevadas sobre sus asfaltos cómodos. De sus brumas coherentes, de sus luminosas fertilidades, de sus abrazadas coberturas al terreno. Que hinca su trazado en las hacinadas huertas; en éticas y homologadas imbricaciones sobre sus diseños. Lamiendo el aire en su jovial mesura. De agradables miradas sobre sus encuentros climatológicos; sobre sus paseos lánguidos de los atardeceres veraniegos. De sus disposiciones sobre la alegre vía, sobre la mística brevedad de su melancolía. Sobre el encanto de sus inspiraciones narrativas, de su devoción en la naturaleza. De su enclave geográfico, de su basamento en la gloriosa orografía. José Francisco. Córdoba. 2012

lunes, 22 de octubre de 2012

Paisajes de Serón ( Almeria) La vía verde del hierro ( I ) La vía verde del hierro es la vereda que une parte del municipio de Serón en sus distintas coordinadas, siempre a la vera del Río Almanzora y la rambla del Ramil. Todo su recorrido ofrece al viajero los más exultantes paisajes siempre en la confortabilidad de las vegas detenidas en el tiempo. Verdes y prodigas en la profusión de su vegetación, con el telón de fondo de las cumbres, por encima de las colinas que enfundan aquellos parajes en la exitosa visión de su belleza; tras los montes contemplados. Con sus universales serranías altaneras, en la presurosa atmósfera, que envuelve aquel enclave geográfico, en los límites de la provincia de Granada. Se puede recorrer en una sola jornada ida y vuelta, pero lo más aconsejable es hacerlo por tramos. Así se puede disfrutar de un baño tranquilo en la Aljibe de Fuencaliente, subir al mirador de la ermita, o perderse dando un paseo por los caminos de tierra del Ramil, hasta llegar a la Torre. O subir a la cercana población de Hijate. El paseante siempre encontrará allí aquello que espera de un camino rural. Vistas panorámicas, agua para la caminata en la Fuente Perica, la luminosidad como aliciente nuevo, el paso alegre de buen grado al sol. Distintas aldeas que ofrecen calor al viajero, con sus tapias en sus limites de la vía pública. Y sobre todo la templanza que quien inicia un viaje con la tonalidad destelleante del rayo de luz del medio día, en el mes de agosto. José Francisco. Córdoba. 2012

viernes, 4 de noviembre de 2011

Relatos de otoño:día de lluvia en el barrio de San Agustin

Relatos de otoño: día de lluvia en el barrio de San Agustín

Esta noche no hay en la calle gente,todo está sereno. Ha sido un día lluvioso, una lluvia abundante, de la que cala si no llevas paraguas; de la que corren las canalejas y la acera se inunda torrencialmente. El barrio está en silencio. El cielo está nublado, no hay estrellas ni luna.

En el barrio cuando llueve, las calles se llenan de agua, aunque corren bien las alcantarillas. Chapotean las aceras, salpica el empedrado. Algunas puertas tienen un plástico envuelto en una tabla para que el agua resbale hacia afuera. Cuando llueve en estas callejas, hay más niebla. La luz es más opaca, como más triste, aunque da alegría ver la calle mojada y las paredes húmedas. Es un día de lluvia de noviembre y los patios están alegres, las macetas humedecidas sus raíces, y la noche trémula.

José Francisco. Córdoba. 2011

Relatos de otoño:Llueve en la Mezquita

Relatos de otoño : Llueve en la Mezquita

Cae un caño de agua alegre desde los tejados de la Mezquita, torrencial y aguado;sonoro y espectacular. Cae con toda la fuerza con que llueve en esta mañana de noviembre. Con los aplausos de la naturaleza del campo y la ciudad. Llueve de una manera que el ruido del agua al caer en el pavimento urbano es un ruido cascabelero,tintineante,abstracto y concordante. Cae también otro caño de agua más pequeño que el anterior, junto a una cornisa de la Mezquita. Es una hililla de agua que también salpica y sale junto a la pared de un muro que se eleva en la calle,que sirve de apoyo, de ensamble, y contrafuerte, a la pared ocre del monumento milenario. Sale también con fuerza, como desaguando y se irá gritando por la alcantarilla con un grito estruendoso pero leve. Un grito que el agua produce al salpicar en la acera cuando cae de las canalejas.
Aunque en vez de usar la palabra “gritar” como metáfora, debería decir que el agua cae con una suave monotonía hacendosa; porque la suave y templada gritería del agua sonando en el asfalto de la calle; produce una sensación de alegría, de templanza interior, como de conjunción armoniosa.

José Francisco,Córdoba. 2011
Relatos del otoño: En noviembre

Han dado las nueve en el campanario, y llueve en Córdoba, con la gracia de las lluvias de otoño. En la calle Caño Quebrado de la Judería el agua corre entre los cantos de piedra del suelo empedrado que cae de las canelejas. En la Calleja de la Hoguera de la Judería hay un silencio sepulcral, y esta oscura, una oscuridad provocada por el nublado de las nubes, y por el agua espesa que cae. Se escucha salpicar el aguacero en la acera, con la alegría de los días otoñales, y las nubes cargadas de agua.
En la Plaza del pintor Miguel del Moral, que está sola con el encanto de las plazas de la Judería; todo es del color ceniciento de los nulos en esta mañana de noviembre.

José Francisco,2011

Relatos de otoño:Llueve en Córdoba

Relatos de otoño: Llueve en Córdoba.

Por el cristal de la puerta transparente donde estoy, se ve llover torrencialmente, cada vez más fuerte mientras pienso en la fortuna de los olivares al recibir este agua abundante, y en los paisajes espectaculares de la arboleda de Sierra Morena. Pienso en la tenue linea semí-oscura del horizonte oscurecido por la torrencial agua de lluvia, que las nubes plácidamente descargan.

El pinar estará gracioso con el agua corriendo por los cerros,empapando los laeros. Y ¡ay! los arroyos corriendo con su aliciente fervoroso como el espectáculo más sobresaliente del otoño en la sierra. Los coches han encendido las luces, porque la tormenta arrecia, y las pocas personas que van por la calle llevan su paraguas abierto, porque diluvia.

Pienso en los naranjales de las huertas del Guadalquivir cuyas raíces estarán abrigando,recogiendo, y administrando estas gentiles lluvias del otoño. Pienso en que el cauce del río Guadalquivir aumentará su volumen a su paso por el Puente Romano. Que si sigue lloviendo así en los días sucesivos la gente vendrá a verlo como el año pasado, y se gozará observándolo. Cuando el agua grite debajo de los arcos, con su asonancia y su vulnerabilidad, corriente abajo. Y quizás vengan los fotógrafos del periódico a sacarle fotos para las portadas del periódico, como el año pasado.

José Francisco. Córdoba.2011

jueves, 18 de agosto de 2011

POEMA A UNA ACEQUIA DE AGUA DE LA MEZQUITA

Poema a una acequia de agua de la Mezquita

Corre el agua por la acequia serena y perpleja,
por el canalillo bajo la sombra,
que va a dar al desagüe.

Parece una vega regando,
desde que sale de la fuente,
hasta que llega al río.

La luz refleja transparente,
mientras el agua desciende lenta,
la corriente susurra su silbo apacible.

Una hililla sobria y descomunal,
baja tallando el adoquín cristalino
sobre la hendidura perpetua.

Como rebosando jerarquicamente
con la posibilidad perenne
de su perfume brioso,lacio,calmado.

Sugiriendo la pausa de los días,
el contento del fogonazo del sol,
el aplauso del corazón jubiloso.

Sugiriendo la templanza etérea,
la alegría de los campos de sol,
el renuevo, la música, la algarabía.

Sugiriendo el verano cálido,
la hierba verde,
en lontananza los rastrojos brillando.

La besana del surco,
la retama luciendo en los barrancos,
la arcadia de la literatura.

En la fuente que mana azarosa,
por el caño adosado,
la que cautiva húmeda el canalillo.

Es la blanca espuma
la que aquí pasa avasallando,
con su recién conquista deslizándose por su cauce.

Va limpiando,arrastrando,
el agua de la fuente por el canal,
como se limpia el corazón, mansamente.

José Francisco. Córdoba.2011.