Los ecos de un músico ambulante
suenan en el puente romano de Córdoba,
con una poesía espléndida tan ajada de costumbres bonitas
que el viento seduce la luz del sol pletórico
de destellos luminosos, calurosos y seductores.
Canta el músico con una alegría tal
que nadie diría que es un músico ambulante,
con una guitarra agitada
con los acordes sabios e inteligentes,
conjuntados con una voz de oro.
El turista escucha una música floreciente gratuita
tan digna e ilustre que bien vale
una fotografía en el puente romano
junto a un músico pobre, pero rico
en sonoridad,en arte,en armonía, y en música.
El amor que este músico desprende por la vida
es inimaginable,algo que trasciende a los sentidos,
ahora está cantando la canción de Juan Talamera,...
La gente mira el paisaje del río Guadalquivir
acompañada por la melodía que la voz dulce
de un músico ambulante irradia todo su sentimiento
sobre la brillante candidez de este monumental
paisaje urbano del puente romano de Córdoba.
El viajero acompaña el estribillo
eufórico de tanta armonía sobre un río Guadalquivir
que aquí exhibe toda su belleza.
Córdoba, 11 de agosto del 2010.Escrito por José Francisco Garcia.
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