martes, 10 de agosto de 2010

POEMA A LA MEZQUITA DE CORDOBA

Todo el azul del mar
no podría contener
la belleza de la Mezquita.

Ni todos los amaneceres
podrian igualarse a la conjunción
simétrica de toda su arqueria,
sus basas, fustes y capiteles.

Ni todas sus columnas
podrían ser igualadas
por la hermosura de la campiña.

Ni los bancos de niebla
sobre el rio Guadalquivir
podrian ocultar tan semejante monumento.

Ni todos los naranjales
de la Vega Baja del Guadalquivir
podrían igualar toda su fantasía.

Ni los puertos de España
podrían albergar semejante suntuosidad.
Ni las marismas podrían dar cabida
a tanta orfebreria.

Ni los museos albergar su arte,
que la historia ha protegido
para enaltecimiento de Córdoba
junto al Rio Grande de los musulmanes.

Joyas de España en el silencio,
obras de arte cultivadas por los árabes.
Placer de los sentidos
interpretado con la elegancia del corazón.

Alma que se rinde
ante el desenfreno lujurioso
de la admiración artistica.

Todo cultivado en la armonia cautivadora
de la representación del gusto por el amor al arte;
desde el deseo interpretado por la creatividad de los musulmanes
y la laboriosa contemplación de los artistas que la hicieron.

Córdoba, 10 de agosto de 2010.Escrito por José Francisco Garcia

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