La Alcazaba de Almeria
luce como una estrella
sobre el monticulo altivo como un guiño
a la barriada de la Chanca confiada.
Desde allí, enaltecida
sobre la colina hermosa,
como un lucero alumbra
a la bahía azul marino.
Con tus muros ardorosos
el sol vuela entre tus ruinas
como un abanico que oscila
de un lado a otro nitidamente.
Salerosa,como una torre solitaria,
esmerada y pulcra
como los astros brillan en la noche
así brillas tú sobre la ciudad de Almería.
Entre tus patios, los jardines
amanecen siempre espléndidos
iluminados como conjunto
que asoma su perfil entre los montes.
Alcazaba, reina mora,
la musa del mar,
compañera de poetas,
afamada e imperial.
Alcazaba, sultana,
princesa de la arquitectura almeriense,
flor que en una noche creciste,
y tu aroma se extiende.
Toda Almería está postrada
en el silencio de tu amparo,
visitando tus cercanias,
fluyendo como una armonía.
Tres noches y un beso,
tres efemérides y un centenario,
tres caprichos y todos tus gustos,
un romance y una serenidad.
La amorosa tarde que en tí se roza,
pulida queda como en uno de tus pasadizos.
La amorosa luna que a tí te acaricia,
te ronda como un sereno.
Vehemente y expiada,
te exaltas en toda tu belleza,
coronada como un señuelo,
con desparpajo y sin atuendos.
Tú, Alcazaba eufórica de tú fantasía,
como un lujo te empeñas en el aire,
como una vianda emerges tu pujanza,
como una plenitud edificas tu pasado.
Córdoba, nueve de agosto de 2010. Escrito por José Francisco García.
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