Hay una fuente de mármol
una fuentecilla exaltada,breve,
digna de un patio con mucha luz.
Una fuente contemporánea
donde el agua salpica en una balsita redonda,
con un grifillo humilde,
que enciende la noche,
con un foco que alumbra
cuando el agua cae tenue
a la pileta blanca.
La decoran unas cintas
que como capullitos de rosas
plantadas en macetas están alrededor.
Cuando aquí el sol de la tarde ilumine,
la fuentecica se encenderá,
crispada el agua sobre el salpicadero,
caerá goteando sobre el fuste que la eleva,
y las mesas del patio ofrecerán al viajero,
una frescura sin par bajo el zaguán de la entrada,
que da acceso por una pequeña arquería
que descansa sobre las columnas
a la luminosidad esplendida que aquí penetra,
bajo el ancho cielo de Córdoba.
La fuente serena donde salpica
la belleza de la mañana,
el rumor tenue de la noche,
y la admirable luz de la luna
corona el centro del patio
como si fuera una estrella.
El romance del agua elevada sobre el surtidor de cobre
roza el alba, como el junco que nace en la poza,
o la caña que se balancea en el cañaveral.
Una fuente en un patio
es como un faro que alumbra en la noche,
con una hermosura recatada,pura,virginal y limpia.
Córdoba,12 de agosto de 2010.Escrita por José Francisco Garcia.
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